4 diciembre, 2017

La alimentación: un derecho humano primordial

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“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación…”

 

Los Derechos Humanos a lo largo de la historia de nuestra humanidad se han ido forjando a un paso muy lento y costoso.

Es ya en el año 1948, la primera vez que se estableció un documento único y universal con 30 derechos fundamentales por el mero hecho de ser humano. Un documento que después de la crueldad de los hechos ocurridos y practicados durante la II Guerra Mundial hoy en día nos ampara y marca un antes y un después. Pero todavía hoy, muchas personas cercanas a nosotros no disponen de los recursos necesarios para cumplir con lo fundamental de lo más básico para la vida.

El derecho a la alimentación está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 como parte del derecho a un nivel de vida adecuado y está consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966. Treinta años más tarde, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales, y Culturales (1996) se realizó una nueva versión acometiéndolo en una mayor profundidad, especificando “el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre”.

El acceso a la alimentación no únicamente consiste en acceder a una alimentación adecuada, cuando se habla de proteger contra el hambre, el concepto es otro, y aquí el Estado tiene la obligación de asegurar, al menos que las personas no mueran de hambre. En una sociedad como la nuestra, los datos hablan de que un 22% de la población catalana está viviendo en una situación de pobreza.

Desde Nutrición Sin Fronteras, un día como este es importante y lo celebramos por la actividad y el trabajo que llevamos a cabo con la finalidad de que un derecho tan primordial sea posible para todos. Para nosotros, el acceso a la alimentación queremos que englobe los dos aspectos: la protección contra el hambre junto con la educación nutricional que la consideramos una herramienta indispensable para construir una alimentación y hábitos saludables.

Comida recogida dentro del proyecto BCN Comparte la Comida
Comida recogida dentro del proyecto BCN Comparte la Comida.

 

A través de “BCN Comparte Comida” conseguimos aprovechar los recursos alimentarios que hubieran sido desperdiciados a través grandes hoteles y empresas alimentarias de la ciudad. Estos son distribuidos a varias entidades sociales del área metropolitana de Barcelona. Hasta la fecha se han recuperado y distribuido 159 toneladas de comida en óptimas condiciones, se han realizado 143 formaciones en seguridad alimentaria, higiene y planificación alimentaria y, se han reducido las emisiones de CO2 en más de 954 toneladas gracias a la reducción del despilfarro alimentario.

A nivel internacional, realizamos un potente proyecto en Gambia, donde el foco principal es tratar la desnutrición severa infantil, en estas circunstancias la protección contra el hambre es lo primero a tratar, pero la formación a los profesionales y a la comunidad sigue siendo casi tan primordial para asegurar la protección de la salud.  Las puertas del Centro de Recuperación y Educación Nutricional (CREN) de Basse (Gambia) se abrieron en el año 2010 y desde entonces hemos conseguido recuperar a 4.281 niños/as de la desnutrición aguda severa, 139.646 niños/as han sido cribados nutricionalmente y 65.400 personas han recibido formaciones nutricionales.

Una madre en el CREN de Basse alimentando a hija.
Una madre en el CREN de Basse alimentando a hija.

Como siempre decimos, nuestra misión principal es erradicar el hambre en el mundo y conseguir que todas las personas que habitan en el planeta puedan disfrutar del derecho universal a la alimentación que les corresponde. Una labor tediosa que supone mucho esfuerzo pero que poco a poco se va alcanzando allá dónde trabajamos.

 

 

 

 

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