18 enero, 2018

Un viaje inolvidable a la mayoría de edad

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Jone Echazarra
  • El balance de nuestro viaje fue realmente muy positivo, conocimos de primera mano el país, su gente y la realidad que vive Gambia.

El año pasado, mis dos hijas mellizas hacían 18 años, así que me plantee hacer un viaje en verano que nos resultase inolvidable a las tres ya que llegaban a la mayoría de edad.

Teníamos claro las tres que queríamos hacer algún viaje solidario y conocer algún proyecto de primera mano, preferíamos África negra y además una ONG nacional.

Tras valorar diferentes alternativas nos decidimos por hacer una estancia solidaria con Nutrición Sin Fronteras, los motivos fueron varios, los objetivos de la ONG eran afines a nuestra forma de pensar, Gambia estaba relativamente cerca, el número de días del viaje también era adecuado considerando que era la primera vez que nos enfrentábamos a una experiencia de este tipo y por último la estancia combinaba turismo y actividades de cooperación.

El balance de nuestro viaje fue realmente muy positivo, conocimos de primera mano el país, su gente y la realidad que vive Gambia.  Para las tres fue un experiencia única que te ayuda a valorar como vives y todas las facilidades y comodidades de las que dispones.

 

 

Los días que pasamos en el CREN fueron inolvidables, sobre todo, como me decía mi hija Ane, los días que fuimos a los poblados a hacer los cribados nutricionales.

Todo el personal que trabaja en el CREN, desde Lamin, responsable del centro junto con las enfermeras, Kumba, la cocinera, y sus nietas (con mis hijas en varias fotos) eran tan amables y tan alegres que te hacían sentir como en casa.

No me quiero olvidar de Agustín, nuestro guía y del chofer que los últimos días también ejerció de guía.  No sé qué hubiéramos hecho sin ellos. Su paciencia, generosidad y amabilidad más allá de lo que cabría esperar en muchas ocasiones, fue también gran parte de que el balance de nuestro viaje resultase tan positivo.

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